Bodhi: Ciencia y poesía fusionadas

El pasado viernes, la biblioteca popular Julio Migno se vistió de gala para dar la bienvenida a un evento cultural significativo: la presentación del libro «Pequeñas Palabras», una obra poética firmada por «Bodhi», seudónimo del autor Eduardo Ibáñez. Este nuevo lanzamiento se suma a la distinguida colección de la editorial Julio Migno, enriqueciendo aún más la escena literaria local.

Antes de sumergirse en la lectura de sus versos, Eduardo Ibáñez compartió sus pensamientos con la prensa. Aclamado por sus contribuciones en lógica y filosofía de la ciencia, así como en metodología de investigación, el autor confesó que la poesía es su pasión de fin de semana, su válvula de escape emocional.

En una charla con los periodistas, Ibáñez reveló el origen del seudónimo «Bodhi». Este nombre, explicó, pertenece a su sobrino, cuyos padres, seguidores del budismo, lo bautizaron así en honor al árbol bajo el cual Buda alcanzó la iluminación. «Pobre niño, le pusieron BODY, le van a decir cualquier cosa menos BODY», bromeó el autor.

Cuando se le cuestionó sobre la elección del seudónimo, Ibáñez explicó: «Soy demasiado científico para la poesía». Afirmó que, a pesar de dedicar la mayor parte de su tiempo a la lógica matemática y la teoría de la ciencia, los fines de semana se sumerge en el mundo del arte y la poesía como una forma de catarsis emocional.

«Pequeñas Palabras» es una recopilación de poemas que el autor ha escrito a lo largo de cuatro décadas, describiéndolo como el resultado de una intensa catarsis emocional. Ibáñez confesó haber descartado el 80% de sus creaciones, conservando solo lo que considera «lo menos malo».

Cuando se le preguntó sobre la posibilidad de una edición en formato electrónico, el autor reveló su preferencia por el libro impreso, confesando su falta de familiaridad con las redes y su amor por el tacto y el olor de los libros tradicionales.

Ibáñez concluyó la entrevista destacando la función única del arte, especialmente la poesía, en el manejo de impactos emocionales fuertes. Afirmó que, a pesar de su dedicación a la ciencia, los momentos más grandes de felicidad los experimentó a través del arte.

Fuente: San Javier en Reflejos