San Javier cumplió 44 años de la declaración de ciudad
Se dice que «los pueblos que borran su historia, no saben adónde van, porque ignoran de dónde vienen». Frente a esta reflexión, echamos una mirada al pasado (escribía Carlos María Medera el 29/12/01) y nos detenemos 25 años atrás, concretamente el 22 de diciembre de 1976, fecha en que en calle Santa Fe, entre San Martín y Alvear, se ponía en marcha una de las más importantes obras encarada por la entonces comuna y continuada por la Municipalidad de San Javier. Ese día comenzó a pavimentarse la primera de las cien cuadras contempladas en un ambicioso plan de pavimentación urbana.
La historia que nos ocupa se inició el 23 de octubre de 1975. Para esa fecha, la comuna poseía un proyecto elaborado por la Dirección General de Pavimento Urbano (DGPU) de la provincia y los frentistas y las instituciones bregaban para que se ponga en práctica.
A pesar de que habían transcurrido tan sólo cuatro meses de que en Argentina se había producido el «Rodrigazo», un paquete de medidas económicas que incluyó una fuerte devaluación de nuestra moneda, se realizó una asamblea de vecinos donde se eligieron cinco representantes de los mismos para que acompañen al presidente de la Comuna, Rubén Hurani, integrando la que se denominó Comisión Administrativa-Ejecutiva del pavimento de San Javier, la que comenzó a desarrollar una intensa actividad con el asesoramiento del técnico de la DGPU, Jorge Sadonio.
El gobierno provincial le otorgó a la comisión un subsidio de $ 500.000 para construir el obrador y le proveyó diversos elementos para pavimentar. En el interín, se produjo el golpe militar del 24 de marzo de 1976, que desplazó a las autoridades constitucionales. No obstante, la comisión sorteó este grave escollo, ya que sus miembros fueron ratificados por el comisionado comunal Jorge Gómez Engler. Lo propio haría Néstor Bode al asumir como presidente de la comuna el 11 de setiembre de 1976, quien no sólo tenía en mente pavimentar las 100 cuadras sino que también estaba obsesionado en convertir a San Javier en la primera ciudad de la costa santafesina.
Dos cuadras por mes
La comisión realizó varias reuniones con los frentistas para analizar, fundamentalmente, la financiación de los trabajos y resolvieron adoptar un novedoso sistema de autofinanciación que significaba una importante disminución de los costos de la mejora, lo que lo hacía accesible hasta el más humilde de los frentistas. El sistema consistía en pavimentar dos cuadras por mes y el importe resultante de lo invertido en insumos y mano de obra, se prorrateaba entre los frentistas de las cien cuadras, o sea que pagaba tanto el que iba teniendo el pavimento como el que lo tendría al finalizar el plan. A los jubilados se les concedió el derecho de abonar el 50% de la cuota resultante, duplicando así el plazo para el pago.
En medio de una gran expectativa, el 3 de diciembre de 1976 ingresaron a calle Santa Fe las máquinas destinadas a remover y dejar el suelo en condiciones para iniciar el tendido de la carpeta de hormigón, lo que ocurrió 19 días más tarde.
Mientras la obra de pavimentación avanzaba en los plazos previstos, una comunidad motivada y con mucho entusiasmo, con el incondicional apoyo de la comuna, se responsabilizaba a otras iniciativas importantes, entre ellas la reactivación de la cooperativa de agua potable, que prácticamente había quedado acéfala luego de la transferencia del servicio eléctrico a la Dirección Provincial de la Energía, el 20 de marzo de 1976.
Por otra parte, un grupo de hombres y mujeres tenía a su cargo gestionar la creación de un hogar de ancianos, otros vecinos trabajaban intensamente para lograr la ampliación y automatización de la central telefónica, cuya capacidad de 100 aparatos estaba colmada desde hacía muchos años; los cooperadores de la Escuela de Educación Manual N° 26 encaraban la construcción del edificio propio del establecimiento y se comenzaba a hablar de la necesidad de un nuevo edificio para el correo. Además mucha gente colaboraba con la comuna en cultura, deportes, etc.
Cuando San Javier se convirtió en ciudad, el 3 de diciembre de 1979, ya se llevaban pavimentadas 65 cuadras y otras 4 doble mano de la avenida Teófilo Madrejón, que no estaban incluidas en el plan.
Otros tiempos
A fines de mayo de 1980, el intendente Bode y, quienes lo sucedieron en el cargo, prescindieron de los servicios de los vecinos que integraban la comisión de pavimento: Santiago Domé, Homar Hurani, Guillermo A. Ocampo, Juan R. Gervasoni y Carlos Medera.
A partir de ese momento, el ritmo de trabajo decreció a tal punto que se tardaron 16 años para pavimentar las 32 cuadras restantes del plan, o sea un promedio de dos cuadras por año, la misma cantidad que se construía por mes en los primeros tres años de trabajo.
El 15 de mayo de 1996, cuando era intendente municipal Adrián Manuel Simil, se terminó de pavimentar la cuadra N° 100 ubicada en calle San Martín, entre avenida Poeta Julio Migno y Dr. de la Colina. Se habían tardado 19 años y 5 meses para completar una obra prevista realizar en 4 años y 2 meses.
Después de 1996, se pavimentaron la avenida Poeta Julio Migno y 4 cuadras de calle Libertad, pero los trabajos no respondieron a un proyecto preexistente más amplio sino que para la primera se aprovechó una ampliación de obra de la pavimentación de la ruta 39 y lo de calle Libertad se concretó con un aporte provincial para eliminar un problema de acumulación de agua de lluvia en la intersección de esa arteria con 25 de Mayo, obra que, a decir de los vecinos, generó un problema de anegamiento mayor del que se quiso solucionar.
En julio de 1998, los frentistas de las cinco cuadras de avenida Teófilo Madrejón comprendidas entre Libertad y Alvear, se reunieron y resolvieron solicitar a las autoridades municipales la pavimentación de las mismas, a la vez que se ofrecieron para colaborar en las gestiones necesarias para hacer realidad esta anhelada obra que beneficiaría también al hospital Dr. Rawson y a las oficinas de la Empresa Provincial de la Energía.
Esta solicitud nunca tuvo respuesta. El motivo de la negativa podría estar dado que, como se vive en permanente campaña electoral, propuestas de esta naturaleza serían analizadas con lupa para detectar si bajo la apariencia de la real necesidad de los trabajos no se esconde intencionalidad para obtener un rédito político en contra del oficialismo, con miras a futuras elecciones.
Fuente: archivo de diario El Litoral


