Sequía y demanda hídrica aumentan la incertidumbre en la agricultura del Centro-Norte de Santa Fe
A fecha del 24 de septiembre de 2024, el informe semanal del Sistema de Estimaciones Agrícolas de la Bolsa de Comercio de Santa Fe revela que las precipitaciones han sido escasas e irregulares, afectando negativamente el desarrollo de cultivos como el girasol y el maíz. Con la siembra de girasol alcanzando solo el 68% de la superficie proyectada y un descenso del 20% en la intención de siembra de maíz, la falta de agua útil plantea serias dudas sobre el futuro agrícola de la región.
El informe semanal del Sistema de Estimaciones Agrícolas para el Centro Norte de la Provincia de Santa Fe, emitido el 24 de septiembre de 2024 por la Bolsa de Comercio de Santa Fe, indica que las lluvias esperadas no se materializaron, dejando a los cultivos en una situación crítica.
Desde el inicio de la semana, las precipitaciones han mostrado una distribución geográfica irregular y volúmenes insuficientes, complicando aún más el proceso de siembra en la región. La implantación de girasol se encuentra prácticamente paralizada, con solo un 68% de la superficie proyectada de 138,000 hectáreas sembrada, a pesar de un incremento del 4% en comparación con el año anterior. La falta de agua en la cama de siembra y el aumento de plagas, especialmente en zonas cercanas a montes, han afectado gravemente la emergencia del cultivo.
Por su parte, la siembra de maíz temprano ha sido suspendida, registrando una caída del 20% en la intención de siembra respecto a la campaña anterior, con solo 76,000 hectáreas estimadas. Esta situación genera incertidumbre en el sector productivo, que se enfrenta a la pregunta de si sembrar o no, ante la inminente escasez de agua útil en los cultivos.
Los pronósticos meteorológicos para la próxima semana sugieren inestabilidad climática y posibilidad de lluvias en el norte del SEA, aunque las condiciones podrían estabilizarse a partir del 27 de septiembre. Sin embargo, la falta de agua en las capas superficiales de los suelos es alarmante, afectando especialmente a los trigales, que presentan síntomas de déficit hídrico.
En el área de estudio, el 50% de los cultivos de trigo se encuentra en estado bueno o excelente, mientras que el 32% se califica de levemente regular a regular, y el 18% en estado malo. Esta situación crítica se debe a las altas temperaturas y la falta de precipitaciones, que están impactando negativamente en la fase de floración y formación de granos.
La situación actual plantea importantes desafíos para los productores de la región, quienes deben adaptar sus estrategias ante una campaña de cosecha gruesa incierta, marcada por la falta de agua y el aumento de la demanda hídrica de los cultivos.
