San Javier conmemoró el último día de libertad de los Pueblos Originarios
El pasado 11 de octubre, las comunidades de San Javier y sus alrededores conmemoraron el último día en que los Pueblos Originarios fueron libres antes de la llegada del colonialismo europeo. Se llevaron a cabo diversas actividades en un acto de recuerdo y reflexión sobre el brutal proceso de conquista que comenzó el 12 de octubre de 1492.
La ceremonia contó con la participación de integrantes de la Comunidad Mocoví «Layik Ra’apiguin» de San Javier, la Comunidad Mocoví de Colonia Francesa, el Museo Histórico Parroquial, Guías «Tinac», y la Municipalidad de San Javier, representada por la Secretaria de Cultura y Deportes, Nadia Mendoza y la coordinadora de Cultura, Mariana González, turistas, entre otros.
Mónica Lanche, una de las organizadoras, destacó la importancia de involucrar a los jóvenes en estas conmemoraciones, señalando que «es fundamental que tomen la posta y sigan trabajando en la concientización en nuestras escuelas bilingües». Lanche también hizo un llamado a la reflexión: «Pedimos por un cambio para bien, y que se reconozca el valor que tenemos como seres humanos».
Mara Florito enfatizó la significancia de la fecha, no solo para los pueblos originarios, sino para toda Latinoamérica, subrayando la necesidad de visibilidad y reconocimiento de la riqueza ancestral de estas comunidades.
Mariana González, Coordinadora de Cultura de la Municipalidad, afirmó: «Estamos aquí para apoyar esta ceremonia en este día tan importante para todos los sanjavierinos».
Desde el Museo Histórico Parroquial, Georgina Vaiana expresó la necesidad de regresar a las raíces y aceptar la historia que ha permanecido silenciada: «Es esencial acompañar a las comunidades en esta fecha tan significativa».
Los representantes de la Comunidad de Colonia Francesa y del Grupo Tinac también se unieron a la conmemoración, invitando a la comunidad a reflexionar sobre el genocidio sufrido por los pueblos originarios a lo largo de la historia.
La ceremonia incluyó un agradecimiento a la madre tierra y al universo, con el encendido de un fuego sagrado y el saludo a los cuatro vientos, simbolizando el compromiso con el cuidado del entorno y el respeto hacia las tradiciones ancestrales.
Fuente: San Javier en Reflejos

