Los Reyes Magos llenan de alegría a los niños de San Javier con su tradicional recorrido

En el día de la Epifanía del Señor, la ciudad de San Javier se llenó de magia y alegría con la llegada de los Tres Reyes Magos, quienes recorrieron los barrios locales repartiendo caramelos y sonrisas a los más pequeños.

Baltazar, Gaspar y Melchor, personificados por tres sanjavierinos, partieron pasadas las 17 horas desde el Santuario San Francisco Javier, montados en una autobomba de los bomberos voluntarios, acompañados por una colorida caravana de vehículos que animó el recorrido.
La actividad, que se ha convertido en una tradición esperada por la comunidad, permitió que los Reyes Magos distribuyeran más de 1500 bolsitas de caramelos y chupetines, además de una generosa cantidad de dulces a granel que fueron entregados directamente a los niños.
La entrega fue posible gracias a la colaboración de numerosos comerciantes, particulares y medios de comunicación que se unieron a la campaña de recolección de golosinas, así como a los integrantes del grupo Emaús, quienes dedicaron varios días a armar las bolsitas que alegrarían el día de los pequeños.
La jornada estuvo marcada por la emoción y la alegría, con niños que se agolpaban en las calles para saludar a los Reyes y recibir sus regalos. Los organizadores expresaron su agradecimiento a todos aquellos que, con respeto y entusiasmo, grabaron el paso de los Reyes Magos con sus celulares, capturando momentos que quedarán en la memoria colectiva de la comunidad. “Lo que más reconforta y alienta a seguir con esta actividad es ver la felicidad de los niños cuando reciben su regalo y escuchar un sincero ‘muchas gracias’”, comentaron desde la organización.
Este evento no solo se trata de la entrega de caramelos, sino de fomentar la unión y la alegría en la comunidad, creando recuerdos imborrables para los niños de San Javier. La organización se despide con un agradecimiento especial a todos los que hicieron posible este momento de felicidad y ya comienza a soñar con la próxima edición. “Hasta el año que viene, si Dios quiere”, concluyeron, dejando abierta la puerta a nuevas sorpresas y alegrías en el futuro.
Fuente: San Javier en Reflejos