La Escuela N° 853 celebra 56 años de compromiso educativo en San Javier

La comunidad educativa de la Escuela Primaria Común Diurna N° 853 «Fray Ermete Costanzi» conmemora hoy 56 años de vida institucional, marcando más de medio siglo de historia, compromiso y vocación al servicio de la educación pública en nuestra ciudad.

Fundada el 9 de abril de 1969, la escuela nació por iniciativa y asesoramiento de la entonces supervisora seccional Aidé G. de Vigo, con el objetivo de responder a la creciente demanda educativa del sector norte de San Javier. Desde sus inicios, la institución llevó el nombre de Fray Ermete Costanzi, en homenaje al franciscano que trabajó incansablemente en la catequesis y educación de los pueblos originarios en esta región.
La primera directora organizadora fue la Sra. Sara Benítez de Favot, quien, con apenas 58 alumnos y sin edificio propio, comenzó las clases en las instalaciones del Club atlético Central San Javier, gracias al apoyo de su comisión directiva y la colaboración de la comuna, entonces a cargo de Osvaldo Machado.
Con el paso de los años, el crecimiento de la matrícula y las limitaciones edilicias llevaron a la escuela a funcionar en distintos espacios: un aula construida por el Molino Arrocero San Javier, viviendas del ex Ferrocarril Belgrano y la capilla San José, entre otros. En 1978, se sumó una aula rodante, gestionada por la dirección y equipada con ayuda comunal.
En 1982, un artículo publicado en el diario El Litoral destacaba la urgente necesidad de un edificio propio y adecuado, subrayando la tarea silenciosa y comprometida del cuerpo docente, que brindaba enseñanza en condiciones adversas a una población infantil mayormente carenciada.
Hoy, a 56 años de aquel primer día de clases, la escuela continúa siendo un pilar educativo fundamental en la comunidad sanjavierina. Su historia es testimonio del esfuerzo conjunto de docentes, familias, instituciones y autoridades, que han sostenido con esfuerzo y amor el sueño de brindar educación de calidad a cada niño y niña que cruza sus puertas.
Fuente: San Javier en Reflejos