Meteorólogos prevén la llegada del fenómeno El Niño en 2026
Meteorólogos de distintos centros de investigación del hemisferio norte coinciden en que el fenómeno climático El Niño podría desarrollarse en algún momento de 2026, aunque aún persisten debates sobre su duración e intensidad. Las proyecciones se apoyan en recientes cambios observados en la circulación atmosférica y oceánica del Pacífico ecuatorial, que indican una transición progresiva desde las actuales condiciones de La Niña hacia un escenario neutral y, posteriormente, hacia un evento cálido.
Especialistas como el neozelandés Ben Noll señalan que una nueva corriente de vientos del oeste avanza sobre el Pacífico ecuatorial, una señal típica del debilitamiento de La Niña. A esto se suman los pronósticos del modelo climático del Centro Europeo de Pronósticos a Mediano Plazo (ECMWF), que anticipan con firmeza la posible formación de El Niño a partir de modificaciones en los patrones de viento.
En la misma línea, el meteorólogo estadounidense Eric Webb sostiene que el actual estado de La Niña está colapsando rápidamente y evolucionando hacia una fase intermedia entre condiciones neutrales y un Niño del Pacífico central. Otros analistas, como Jason Nicholls, vinculan esta transición con cambios en el océano Índico y estiman que El Niño podría afianzarse hacia finales de 2026.
Investigadores como Andy Hazelton, de la Universidad de Miami, remarcan que el último informe estacional del ECMWF respalda la hipótesis de un Niño a gran escala durante el invierno del hemisferio sur. Este escenario implicaría un aumento de precipitaciones en el Pacífico ecuatorial y variaciones en los regímenes de lluvias y presión atmosférica en otras regiones del planeta.
Desde organismos oficiales, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos prevé que La Niña persista solo por un corto período, con una transición a condiciones neutrales entre enero y marzo de 2026. Por su parte, el Instituto Internacional de Investigación sobre el Clima y la Sociedad (IRI) estima que la probabilidad de El Niño crecerá gradualmente a lo largo del año, con mayores chances hacia el invierno y la primavera.
Un eventual Niño en 2026 podría modificar los patrones climáticos globales, influyendo en fenómenos como sequías e inundaciones en distintos continentes. En Argentina, este fenómeno suele asociarse con lluvias más abundantes en la región este, lo que puede tener un impacto significativo en la producción agropecuaria. Sin embargo, los expertos advierten que no todos los eventos de El Niño generan los mismos efectos y subrayan la necesidad de un monitoreo continuo.
Los meteorólogos recomiendan cautela ante las proyecciones de largo plazo y destacan que las observaciones de la temperatura del océano y de los vientos del Pacífico en los próximos meses serán clave para afinar los pronósticos. Para el sector agrícola, el seguimiento del fenómeno resulta estratégico, ya que la planificación de la campaña depende en gran medida del escenario climático.
Fuente. Infobae

