Pascua: llamado a buscar a Jesús en el corazón

Este domingo de Pascua se celebró la Santa Misa en el santuario San Francisco Javier, presidida por el presbítero José Luis Lovatto, quien invitó a los fieles a profundizar en el verdadero sentido de la Resurrección.

Durante su homilía, el sacerdote reflexionó sobre la búsqueda de Jesús y la felicidad, señalando que muchas veces se intenta encontrarlos en lo exterior, cuando en realidad habitan en el interior del corazón. Retomando a san Agustín, recordó que “lo buscábamos fuera, pero estaba dentro”, e instó a animarse a entrar en ese espacio interior donde se manifiesta Dios.

También destacó la importancia de compartir los sufrimientos en comunidad, siguiendo el ejemplo de María Magdalena, quien en medio del dolor y la incertidumbre corrió a anunciar a los discípulos la ausencia del Señor en el sepulcro. En ese gesto, explicó, se revela que el amor impulsa a salir al encuentro de los demás, incluso en medio de la tristeza.

El mensaje subrayó que Jesús resucitado se hace presente en la comunidad reunida, en la Eucaristía y en el amor compartido, especialmente en los momentos de pérdida o incomprensión. “Hoy nosotros estamos reunidos y Jesús está presente”, afirmó.

En este marco, la Pascua fue presentada como el centro de la fe cristiana: la victoria de la vida sobre la muerte y la esperanza que renace en cada situación humana. Como expresó el Papa León XIV en su mensaje pascual, “Cristo ha resucitado y con Él también nosotros resucitamos a una vida nueva”, recordando que la muerte no tiene la última palabra y que siempre es posible un nuevo comienzo.

Además, el Pontífice llamó a construir un mundo de paz y reconciliación, invitando a abandonar la violencia y apostar por el diálogo como camino para sanar las heridas de la humanidad.

Por su parte, el arzobispo de Santa Fe, Sergio Fenoy, ha señalado en celebraciones recientes que la Pascua es una invitación a renovar la esperanza y a vivir la fe en comunidad, siendo testigos de la vida nueva que Cristo ofrece, especialmente en tiempos de dificultad.

De este modo, la celebración pascual renovó en los fieles la certeza de que, incluso en medio del dolor, el amor y la vida tienen la última palabra.

Fuente: San Javier en Reflejos