Helvecia. Primer gran conflicto político de la nueva administración
El aumento de los impuestos ordenado por el nuevo gobierno comunal se ha transformado en el primer gran conflicto político que afronta la nueva administración a poco más de un mes de su asunción.
Desde las perspectivas del oficialismo, las deudas no eran tan manejables como referenciaba la anterior gestión y el desorden administrativo añadió presión a las nuevas autoridades. Lo cierto es que la medida podría resultar contraproducente y generar un efecto contrario al esperado ya que los incrementos recargan las exigencias sobre las espaldas de los contribuyentes que cumplen con sus obligaciones. Un porcentaje que apenas ronda el 20 por ciento del total de la masa tributaria de la localidad. Así pues, la nueva medida, en vez de ampliar la recaudación podría contraerla aún más debido a lo impopular que ha resultado una disposición que podría generar rebeldía en segmentos de esa pequeña masa de contribuyentes que aun cumplen con sus compromisos fiscales. Desde esta perspectiva, el impuestazo oficialista parece castigar a los aportantes leales que se sienten atosigados y obligados a responder con sus aportes por las deudas de casi el ochenta por ciento restante de contribuyentes morosos o en rebeldía fiscal.
Sin recursos el estado no puede encarar los requerimientos y exigencias de la propia comunidad. Una verdad de simple Perogrullo tanto como el eterno circulo vicioso en el que se encuentra atenazado el estado desde hace décadas. Gran parte de la masa tributaria, especialmente sectores rurales, aducen no pagar sus impuestos debido a la falta de respuestas de las autoridades por lo que se han declarado en rebeldía fiscal, paralelamente, el estado no puede hacerse cargo de tales demandas y exigencias sin los fondos provenientes de los impuestos que estos sectores se niegan a pagar. El problema con los grandes contribuyentes morosos es que el discurso de la falta de respuestas del estado les ha sentado muy cómodo valiéndose de una excusa fácil a la hora de justificar su negativa a honrar sus compromisos fiscales. Habrá que analizar en detalle las estrategias del gobierno comunal para lograr que esos deudores estructurales cumplan con sus obligaciones sin recargar con mayores exigencias a quienes cumplen con sus deberes cívicos.
La moratoria lanzada por el nuevo gobierno tiene de todo menos novedad y creatividad, es la herramienta de la que se ha valido cuanto gobierno ha pasado por la administración comunal en los últimos veinte años a esta parte, incluido, claro está, la anterior gestión. En estos contextos, la medida es más de carácter simbólico que una herramienta efectiva y de fondo que permita sacar al estado del atolladero fiscal en el que se encuentra. La realidad parece haberle estallado en la cara a la nueva administración que se topa con el cuello de botella de una comuna que no cuenta con fondos propios. El 90% de los fondos coparticipables que recibe la comuna local van a parar a sueldos de sus empleados de planta permanente. Algo similar a una placa tectónica que no para de sedimentarse y crecer con nuevos empleados que cada gestión hereda de su antecesora. Situación que se repite desde el advenimiento de la democracia en 1983. La presidenta comunal habla con el corazón pero los grandes contribuyentes le contestarán con el bolsillo. Daría la sensación que, dadas las características de algunos de estos grupos, grandes contribuyentes históricamente morosos, hará falta mucho más que apelar a la sensibilidad y a la responsabilidad fiscal de sectores cuyas ganancias deviene en parte de especular con este tipo de maniobras.
En una nota publicada por este servidor el 19 de agosto del 2018 con el título, “Los números del desfinanciamiento del Estado Comunal”, el por entonces presidente, Luciano Bertossi, daba cuenta de una situación anómala por donde se la analice. El funcionario destacaba que las tasas locales estaban desfasadas nada menos que en un 1.900%. Claramente, el gobierno anterior nunca avanzo en una reforma progresiva o en planes de incrementos parciales, segmentados o escalonados de las tasas. La impopularidad de medidas como las que acaba de tomar la gestión de Cambiemos parecería haber resultado el factor determinante que freno cualquier reforma estructural que, ciertamente, ninguna de las sucesivas gestiones tuvo la voluntad política de encarar. En este contexto, el problema se pateó para adelante sin ningún plan estratégico que permita encausar algún tipo de reforma fiscal que oxigene las arcas comunales sin asfixiar a los contribuyentes en el proceso.
A la luz de los acontecimientos, no fue casual que hayamos hecho mención a tales problemáticas en el marco del debate de los candidatos llevado a cabo semanas antes de la realización de las elecciones generales en noviembre del año pasado. El gobierno cuenta con la potestad de disponer estos incrementos, sin embargo, la medida resulta tan impopular que podría degradar buena parte del caudal político sobre el que se sustenta su legitimidad. La oposición huele sangre y sus maniobras dan cuenta de ello.
Dispondrán de todos sus medios y recursos para condenar el accionar oficialista y capitalizar el descontento social. Nada nuevo bajo el sol. Nada más y nada menos que el ABC de la política en cualquier parte de la tierra. Como se puede ver, el incremento de impuestos ya es toda una realidad sin que haya mediado un proceso de “municipalización”. Proyecto denostado y vilipendiado hasta la alevosía entre quienes fundaban su oposición, irónicamente, por considerar que tal reforma vendría acompañada por un incremento en las obligaciones de pago. La oposición ve en estas maniobras el ADN de una gestión Pro, ciertamente, marcada por su desprecio hacia los sectores populares tanto como hacia un estado fuerte y presente. No obstante, la maniobra podría resultar provechosa para la gestión que lidera Victoria Weiss Ackerley, si y solo si, la ciudadanía percibe un cambio real en las condiciones sociales, una mejora en la prestación de los servicios o el impulso de las obras publicas que fueron el puntal de las promesas de campaña. Ahora bien, de no mediar estos objetivos las medidas podrían iniciar un proceso de declive político que será aprovechado por los sectores más duros del justicialismo y de una parte residual del radicalismo tradicional que no le perdonan a Weiss Ackerley haberlos derrotado en las elecciones y haberse alzado con la presidencia comunal en el proceso.
LA SITUACION NOMINAL DE LOS BARRIOS DE LA LOCALIDAD
Capítulo aparte es la situación de los sectores populares y las grandes barriadas que en muchos casos ni siquiera cuentan con sus respectivos títulos de propiedad. Desde hace décadas sus propiedades siguen en terrenos comunales sin que las diferentes administraciones que han pasado por el estado comunal hayan logrado regularizar la situación nominial de barrios enteros de nuestro pueblo. Estos ciudadanos quedan en una suerte de limbo por no contar con derechos para exigirle respuestas al estado mientras que las autoridades tampoco pueden marginarlos de las obras y servicios que requieran. Revertir esta situación demandara una labor mancomunada con el Ejecutivo Provincial que requerirá gestiones que potencialmente podrían durar años en tanto y en cuanto exista una manifiesta voluntad política de todas las partes para resolver un problema que se arrastra desde hace décadas.
La triste realidad, simple y obvia pero no por ello menos esclarecedora, es la siguiente. Helvecia no es Humboldt. La realidad socioeconómica de su gente la ubican dentro de los sectores más pobres y marginados de las políticas sociales y económicas de la provincia. Los números que reflejan estas condiciones son abrumadores y, aun así, no alcanzan a dimensionar la complejidad de la problemática.
50,9 % DE INFLACION Y 43,8% DE POBREZA PREFIGURAN EL CONTEXTO SOCIOECONOMICO NACIONAL
A fines del 2021 el índice inflacionario trepo a 50,9% interanual. Ciertamente, niveles propios de un proceso hiperinflacionario.
La realidad es que dichos niveles de inflación son una herencia directa del macrismo que, nobleza obliga, en dos años el nuevo gobierno nacional no ha sabido manejar aunque, también es necesario puntualizar, en los peores contextos imaginables, pandemia mundial y la espada de Damocles que significa honrar una Deuda Externa impagable contraída más como una herramienta de condicionamiento que como un medio para revitalizar la economía, según el ex presidente Macri, “para pagarle a los bancos que se querían ir del país por miedo al kirchnerismo”.
Lo cierto es que, de los más de 100 mil millones de dólares fugados, la gente no obtuvo ni un cordón cuneta. Literal. El índice de pobreza a nivel nacional apenas bajo un uno por ciento con respecto al año anterior ubicándose en 43,8%. Seis de cada 10 niños en nuestro país vive en hogares pobres. En nuestra región estos índices palidecen en comparación lo que obliga a cualquier analista y dirigente político a considerar la existencia de un “Estado Fallido”. Desocupación, marginalidad y pobreza estructural, los niveles más elevados de analfabetismo de toda la provincia, los mayores índices de deserción escolar, problemas estructurales de conectividad que se agudizaron durante la pandemia, informalidad en todos los sectores productivos y, como corolario, el déficit habitacional más agudo y complejo de todo el territorio provincial.
Pese a la pandemia, “Macrista y Viral”, la economía nacional creció un 10% en el 2021. En el año 2020 la pobreza alcanzo un nivel similar al de la crisis del 2001 trepando hasta el 44,7%. Pese a la recuperación económica de la que se jacta el gobierno los niveles de pobreza bajaron apenas un punto, 43,8%. Claramente estos indicadores demuestran que dicho crecimiento no se tradujo en mejores condiciones de vida para los sectores asalariados y jubilados. La riqueza no derrama y ese es uno de los tantos indicativos que marcan los errores conductivos del gobierno y la manera en que sus propios yerros lo dejan al límite de la gobernabilidad del país. Un dato complementario es lo que sucede con la población de hasta 17 años. En estos grupos etarios las condiciones no solo no mejoraron sino que empeoraron. La pobreza entre estos sectores alcanzo el 64,9%. Esto significa que 2 de cada 3 chicos menores de 17 años viven en hogares pobres.
En estas condiciones, imaginar que una suba de impuestos pueda mejorar la situación fiscal del estado comunal es, cuanto menos, una medida ingenua y contradictoria que parece no considerar la complejidad de los indicadores sociales nacionales, provinciales y locales.
LA RESPONSABILIDAD DE LA GESTION ANTERIOR. ¿OTRA VEZ LA PESADA HERENCIA?
Será también todo un desafío para las nuevas autoridades encarar las decisiones políticas que sean necesarias luego de hacerse públicos los resultados de la auditoria ordenada por la nueva presidenta comunal. De comprobarse algún tipo de malversación o incumplimiento de deberes de funcionario público de parte del anterior presidente comunal, ciertamente, estos asuntos deberán ser debida y oportunamente denunciados en la justicia santafesina. Hasta el sol de hoy, los cerdos podrían salir volando antes de ser testigos de una condena a un presidente comunal por malversación de fondos o incumplimiento de sus deberes de funcionario público. Lo que, por otra parte, tristemente, tampoco cambiaria en nada la situación fiscal comunal.
UN VOTO DE CONFIANZA
Es una novedad para la vida política de nuestra localidad la poca paciencia que algunos sectores han demostrado para con la nueva administración. Sabemos que los gobierno pasan y los pueblos quedan. También es sabido que son los pueblos los que pagan los fracasos de los gobiernos. Por esta razón, todo ciudadano de bien de esta comunidad desea que el gobierno tenga éxito, independientemente, de las diferentes posturas políticas o ideológicas que puedan unirnos o separarnos. La grieta de nuestro país se ha instalado en nuestra localidad, esto significa que la presidenta deberá lidiar con críticas y presiones de toda índole, mejorar la comunicación y balancear los intereses en punga de nuestra comunidad. Especialmente en un contexto donde los recelos y heridas recientes vuelven más crispados los ánimos de ciertos sectores sociales y políticos.
Fuente: Adrián Monzón
