BOTÓN ANTIPÁNICO, DOCENTE SANJAVIERINA FUE LA PRIMERA EN USARLO


María vive en San Javier, tiene 45 años y es docente. Fue la primera en obtener un botón de pánico en Santa Fe, por orden judicial. Su testimonio busca alentar a otras víctimas a denunciar.

“Los hechos de agresiones físicas comenzaron en 1987, cuando nació mi segundo hijo. Yo le había dado a mi mamá una llave de mi casa para que, mientras yo estaba internada, se hiciera cargo de mi hijo mayor, el cual tenía un año y meses. Pasaron unos 15 días del nacimiento y como mi mamá no me había devuelto las llaves se iban suscitando discusiones entre nosotros. Un día las peleas subieron de tono y él me arrastró de los pelos hasta la puerta de calle. Me fui con mis dos hijos a la casa de mi mamá, dejando la constancia policial correspondiente”.

Así comenzó el relato de María, docente de 45 años de la ciudad de San Javier. Esta semana se presentó de manera espontánea en Diario UNO de Santa Fe para contar su historia, la de la primera mujer en la provincia en recibir un botón de pánico por orden judicial, la de tantas víctimas de violencia de género que buscan la salida de su infierno.

Como expresa en el primer párrafo, hace 26 años se marcó el primer punto de un círculo vicioso que la tuvo cautiva hasta junio de este año. “En esa oportunidad, permanecí alrededor de 15 días fuera de casa. Un día mi ex marido se presenta en la casa de mis padres. Yo estaba tomando mate con ellos en el patio y este hombre me llama para ver a los chicos. Enojada, me negué. Él comenzó a insultar a mis padres, mi papá salió a la calle y luego de un cruce de palabras comenzaron a pelear. Mi ex se retiró del lugar y mi papá hizo la denuncia policial”, continuó María.

El ciclo continuó como suele ocurrir en la mayoría de los casos: “Al cabo de unos días de encontrarnos varias veces, dialogamos y volví a mi casa, con él y los chicos. Luego de este hecho, las cosas cambiaron. No había muchos golpes, pero sí discusiones y agresiones verbales; y él no me dejaba ir a ver a mis padres”.

“Ante cada problema había discusiones y él aprovechaba para agredirme verbalmente. Principalmente me mencionaba en forma ofensiva a mi madre, ya que la relación con ella se había roto hacía mucho tiempo y él lo aprovechaba para hacerme sentir mal”, agregó.

Los tips de un violento

“Siempre me controlaba todo, no dejaba que tenga amistades y siempre tenía que estar solo con él. Controlaba lo que yo comía y hasta cómo debía cortarme el pelo, el dinero que yo gastaba de mi sueldo, aún cuando él tenía sus propias entradas económicas”, contó María a Diario UNO.

Pasaron los años y el agresor ya no sólo controlaba a su pareja, sino también a su hija. “En 2007, mi hija se puso de novia por primera vez. El padre se oponía a su relación, por lo cual se fueron creando conflictos nuevamente con muchas agresiones verbales. Me fui con mis hijos a la casa de mi madre y permanecimos ahí unos meses”, explicó la docente sanjavierina. El círculo se mantuvo cerrado. “Luego de comunicarnos varias veces por teléfono, reanudamos la relación y volvimos nuevamente a casa”.

Las peleas

“En una oportunidad, cuando uno de mis hijos estaba por terminar la secundaria me preguntó por la camisa que iba a usar para la colación. Le respondí que tenía que volver a lavarla, porque su padre, en un ataque de furia, me había tirado con el mate y la había manchado. Estábamos todos sentados en la mesa para almorzar y mi ex saltó de la silla, tomó una botella y me la tiró. Me pegó en el brazo derecho. Mis hijos me defendieron”, sigue María.

Con el paso de los años, el control y la persecución del agresor se acentuaban cada vez más: “En 2011, para una cena del Día del Maestro con mis compañeros de trabajo a la cual asistí, mis hijos me llamaron para avisarme que él no me iba a dejar entrar a la casa por haber salido. Le tuve que pedir a uno de mis hijos, que vivía solo, que me diera hospedaje, porque mi ex no me dejó entrar a casa ni para sacar ropa. Estuve en lo de mi hijo unos meses y después volví a casa, luego de que él me pidiera muchas veces reanudar la convivencia”.

Como en cada reconciliación, una aparente calma convencía a María de que el victimario había cambiado. “Todo estuvo relativamente bien hasta marzo de 2012. Revisó mi Facebook y encontró un contacto desconocido para él. Yo me encontraba de licencia en la escuela y había ido a llevar la documentación para justificar mi inasistencia. A la vuelta, me estaba esperando en casa. Aprovechó que estábamos solos y comenzó a pegarme. Me dejó marcas en todo el cuerpo”, describe María.

En sus manos una serie de fotos llena de impotencia, de bronca, de dolor. No había sitios sin moretones. Las aureolas violetas en su rostro, su espalda, sus brazos, sus piernas, reclamaban a gritos una ayuda.

“Me fui a vivir otra vez con mi hijo por unos días, hasta que alquilé una casa. A los pocos días, mi hija se vino a vivir conmigo porque el padre la había echado de la casa por haber llegado del boliche a las 6. Ella tenía en ese momento 24 años”, dice la mujer.

Hasta que llegó la última agresión física, la que cortó el círculo de violencia de manera abrupta: “Este año, el 10 de junio, recibí una golpiza por parte de mi ex pareja otra vez. Allí fue cuando quise poner punto final a la historia y comenzar una nueva vida. En ese momento pensé: «soy yo con mis defectos y virtudes o es la muerte el otro camino»”.

“Golpeada, asustada, me vine a Santa Fe a presentar mi denuncia e iniciar todas las gestiones necesarias en la policía, en Tribunales y con una abogada. Me sentía muy mal, no podía ni hablar con mis hijos. Era el momento de poner el fin a esa situación”, dijo María.

“Mi ex pareja hace ya dos meses que tiene medidas autosatisfactivas, no puede acercarse a mi casa. En cuanto al botón de pánico, me lo entregaron por decisión del juez y comprobé que funciona. Por eso estoy más tranquila”, manifestó María.

En diálogo con Diario UNO, explicó también por qué decidió exponer sus vivencias: “Quiero contar mi historia para que otras mujeres se animen y actúen, que no tengan miedo. Mi ex marido me golpeó e insultó durante 26 años. Siempre postergaba las actuaciones que comenzaba, justificando el accionar de mi ex pareja, porque él me prometía que iba a cambiar o para que mis hijos se sintieran bien”.

En el caso de María, el juez decidió que se le otorgue un botón de pánico. La entrega por parte de la Municipalidad de Santa Fe se concretó el 15 de agosto pasado. Una semana después, una comunicación telefónica la obligó a activarlo. En exclusiva, Diario UNO relató el hecho y sobre el mismo María señaló: “Todo funcionó tal como estaba previsto y me dejó tranquila. Quiero agradecer al Juzgado de Familia, a la Defensoría del Pueblo, a la Comisaría de la Mujer, a la comisaría de San Javier, a los chicos del Centro de Monitoreo municipal, a los funcionarios municipales de Santa Fe y a mi custodio, que me orienta en situaciones como la del otro día”.

Con la intención de incentivar a otras víctimas de violencia de género a efectuar la denuncia, aclaró: “Yo no pertenezco a ninguna bandería política, pero golpeé puertas y se fueron abriendo. Siempre es difícil dar el primer paso, porque significa desprenderse también de muchas cosas, pero es necesario. En mi caso, todavía sufro que mi entorno más cercano se sienta resentido por las decisiones que tomé. Anímense, luchen y no se rindan, porque hay ocasiones en que es muy tarde para todo y se vuelve imposible de controlar. Denuncien la violencia”.

Para buscar ayuda:

-Equipo Interdisciplinario de Violencia Familiar, San José 1.701, teléfono 4572888.

-Centro de Orientación a la Víctima de Violencia Sexual, Dr. Zavalla 2.474, teléfonos 4572844/845.

-Defensoría del Pueblo, Eva Perón 2.726, 4573910.

-Área de la Mujer (Municipalidad), 25 de Mayo 2.714, teléfono 4571666.

-Defensa de Derechos Ciudadanos, Salta 2.840, teléfono 4574119.

-Unidad de Información y Atención de Víctimas (Fiscalía), Gral. López 2.771, Tels. 4572700/4572647.

-Juzgado de Menores, 9 de Julio 1.832, 4572736/41.

-Defensoría General, San Jerónimo 1.551, planta baja, 08007772017.

FUENTE: Diario UNO de Santa Fe – Soledad Mizerniuk

Un comentario en «BOTÓN ANTIPÁNICO, DOCENTE SANJAVIERINA FUE LA PRIMERA EN USARLO»

  • Por favor mujeres de San Javier debemos denunciar publicamente a esta persona e ignorarla en la sociedad, sin palabras lo q hizo! Maria estamos con vos segui adelante con todo te apoyamos.

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