CARTA DE UNA DOCENTE

Estos pensamientos, hechos como pude, en palabras escritas, fueron muy difíciles para mí transmitirlos. Confieso que dudé mucho antes de hablar con Luis Verón pero me anime a pesar de saber que quizás no serán comprendidas. Pues esa tampoco es mi intención. Mi intención es de algún modo manifestar el dolor y malestar que esta situación gremial me provoca, no solo a mí sino a otros que compartimos las tareas escolares.

Tampoco es mi intención defender y apoyar, agredir o condenar, porque no tengo ni derecho, ni conocimiento, y porque tampoco me gusta que lo hagan conmigo.

Me duele lo que pasó y pasa con el gremio del que soy afiliada hace años. Somos muchos los afilados que nos mantenemos en silencio ante tanto derrumbe humano, pero es un silencio que duele. Porque quienes trabajamos en las escuelas cada día compartimos mates, charlas, nacimientos, jubilaciones,…y tantas cosas que me cuesta creer la realidad actual de nuestra docencia sanjavierina.

Me duele mi gremio dividido, del que fui afiliada siempre y me duele esa sensación tan lejana de diálogo del que estoy convencida que está en todo ser humano pero que debemos aprender a desarrollarla para conocernos y respetarnos.

¿De qué otra manera lo haremos? ¿Quién tuvo, tiene o tendrá la razón?

¡Qué más da a esta altura de los acontecimientos!

Lo que me preocupa de veras, es ese espíritu de discordia que infectó y sigue infectando la relación humana: ¡colega – colega!, sin la cual no hay construcción positiva ni benigna de un grupo gremial.

Me duele que ni siquiera se refieran a las personas con sus nombres verdaderos sino con seudónimos agresivos o “los de la otra lista”… ¿Qué somos?

Números de un gremio o rotulados, o lo que es peor: “supuestos votos para tal o cual lista”.

¿Hasta dónde? ¿Hasta cuándo? Quien lo sabe.

Desde el instante en que nos olvidamos del “otro” como ser humano, con una carrera, con una familia, con el valor de ser único e irrepetible, donde ni siquiera cabe la posibilidad de escucharlo y de recordar que es VALIOSO, por “lo que es”, no por “dónde está”, ni “por lo que tiene o representa”, mientras el odio, el resentimiento, las agresiones, las intrigas, las sospechas, sigan fertilizando los vínculos, no creo que se salde esta deuda, herida que nos afecta a cada uno de los afiliados que ansiamos unión y festejar juntos nuestra humilde tarea.

Si nos ponemos a pensar un poquito ¿Quién es capaz de condenar? ¿Quién está totalmente limpio para hacerlo?

Así como no existe alguien totalmente bueno ni totalmente malo no hay listas gremiales 100% buenas y 100% malas.

¿No será tiempo de entender que si nos unimos ideas, voluntades y buenos propósitos, entonos los ámbitos sociales no se edifica lo que perdura?

Ojala, y lo deseo de todo corazón, que la TOLERANCIA vaya ganado terreno en nuestro “AMSAFE”, porque estas heridas, si sanan, serán con la comprensión, diálogo y mucha voluntad. ¿Utopía? Ojala que no.

Por esas “casualidades” me llegó un pensamiento de San Bernardo que me parece tan oportuno para compartirlo con cada colega que lo desee

TRES COAS GUARDAN LA UNIDAD

–         LA PACIENCIA

–         LA HUMILDAD

–         LA CARIDAD

Me imagino algo un poco loco: si sucedería una catástrofe natural ¿elegiríamos a quien tenderle la mano? ¿Pensaríamos de qué lista es?

Agradezco el tiempo que les tomo leer esto y saludo a cada docente sanjavierino que conozco y que no conozco pero que anhelan un gremio unido para el bien de todos.

Gracias.

Laura Marengo

DNI 17.361.120

Esta carta fue enviada con el objetivo de llamar a la reflexión, (no de abrir nuevamente la opinión y el debate) por tal motivo no se publicaran comentarios, referidos a la misma.

Gracias

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