COLECTA ANUAL DE CÁRITAS

col_caritas2015Caritas nos convoca a participar de su Colecta Anual. Este año lo hace bajo el lema: Todo lo que se comparte, se multiplica. La fuerza de la propuesta está en compartir. La caridad no es dar lo que nos sobra, sino compartir lo que tenemos. Comprender esto es introducirnos en un camino que tiene su fuente en Dios y su destino en mi hermano.

La caridad nos acerca a Dios que es Amor, y nos hace sus testigos: “En esto (en el amor) conocerán que ustedes son mis discípulos” (Jn. 23, 35), nos dice Jesús. Una verdadera vida cristiana está en relación directa con la vida de caridad. Compartir es salir de nosotros para asumir las necesidades de mi hermano. Es necesario, para ello, vivir con gratitud lo que poseemos, sea mucho o poco. ¡Cuántas veces el que menos tiene comparte más!
La caridad parte de una mirada de fe en Dios que es Padre de todos, y donde el otro siempre es mi hermano. La caridad tiene raíces, no es un sentimiento pasajero, es una dimensión nueva que ilumina nuestra vida y la orienta en su comportamiento. Esta relación entre la fe y la caridad la vemos muy clara en la misma Palabra de Dios, así, cuando Santiago nos habla de la fe y de las obras de la fe, nos dice: “Yo, en cambio, por medio de las obras te demostraré mi fe” (Sant. 2, 18). La caridad es un compromiso moral de la fe, y un camino de crecimiento en la vida de espiritual. ¡Cuántas personas viven encerradas en sus pequeños problemas, por no salir y compartir su vida con las necesidades de su hermano! La caridad es la mejor terapia, el amor nos libera.
No es el momento para detenernos a hablar de estadísticas sobre la pobreza, sabemos que existe cerca nuestro y con diversos rostros. Más que de pobreza hablemos del pobre. La pobreza es un tema social y político, el pobre es, además, un problema evangélico. Por ello el lugar de la Iglesia siempre debe ser estar cerca del pobre, del que sufre, porque es el lugar y la opción que hizo Jesucristo. Cuando Francisco nos dice, quiero una Iglesia cerca de los pobres, nos recuerda el Evangelio de Jesucristo. No hay renovación posible en la Iglesia que no parta de estas sencillas y profundas verdades.
El lema nos dice, además, algo que conocemos por experiencia, y es que lo que se comparte se multiplica. El compartir es el comienzo de una cadena de amor que transforma y contagia. El compartir tiene mucho de ejemplaridad. Cuando Jesucristo nos deja el mandamiento del amor, nos dice: “Así como yo los he amado, ámense unos a otros” (Jn. 13, 34). El que comparte es un testigo silencioso y fecundo, que ama y eleva a su hermano. El que se siente amado es un nuevo testigo y apóstol de la caridad. A Caritas le debemos agradecer todo el trabajo que hace en nuestras parroquias, pero también por esta sólida docencia evangélica de la vida cristiana.
Esperando que sepamos ser generosos en esta Colecta, les hago llegar junto a mi afecto y oraciones, mi bendición de obispo y amigo.

FUENTE: Monseñor José María Arancedo