Franco Houriet celebró su primera Misa en el Santuario de San Javier

En una emotiva ceremonia, el recién ordenado sacerdote Franco Houriet celebró su primera Misa en el Santuario San Francisco Javier, este domingo a las 11 hs. La iglesia se llenó de feligreses, quienes acudieron para presenciar este significativo momento en la vida del joven clérigo.

Acompañado por el párroco Armando Cattaneo, religiosas del Colegio San José, así como por sus familiares y una importante cantidad de feligreses, Houriet ofreció su primera homilía con entusiasmo y devoción. La ceremonia estuvo marcada por una atmósfera de alegría y gratitud, tanto por el nuevo sacerdote como por los miembros de la comunidad Sanjavierina que lo apoyaron en su formación religiosa.

La ordenación sacerdotal de Franco Houriet tuvo lugar el 17 de junio en la basílica de Guadalupe, y fue presidida por Monseñor Sergio Fenoy, quien reconoció la dedicación y el compromiso del joven durante su proceso de formación. Houriet expresó su agradecimiento a la comunidad Sanjavierina por el tiempo que compartió con ellos y por su apoyo constante en su camino hacia el sacerdocio.

Durante su homilía, el flamante sacerdote destacó la importancia de acercarse a Jesús y encontrar esperanza en la vida a través del evangelio, los sacramentos y la comunidad. Además, agradeció a su madre por confeccionar un mantel especial para el ambón y otro para el altar, ambos con significados importantes para su ministerio.

Al finalizar la celebración, la comunidad del Santuario y el grupo de jóvenes que Houriet formó como parte de su labor pastoral le entregaron obsequios y expresaron palabras de agradecimiento por su dedicación y servicio en la ciudad. El acto concluyó con un cerrado aplauso de la comunidad Sanjavierina, que despidió al nuevo sacerdote con gran entusiasmo y cariño. Houriet continuará su trabajo pastoral en la Basílica de Guadalupe.

Para concluir la jornada, se organizó un almuerzo a la canasta en el gimnasio cubierto del colegio San José, donde los asistentes compartieron momentos de fraternidad y alegría, fortaleciendo los lazos entre la comunidad y su nuevo guía espiritual.

Fuente: San Javier en Reflejos