LA IGLESIA CELEBRA EN EL DÍA LA ASCENSIÓN LA JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES

LA IGLESIA CELEBRA EN EL DÍA LA ASCENSIÓN LA JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALESEn la solemnidad de la Ascensión del Señor celebramos un momento mayor de esa historia del amor de Dios que tiene en Jesucristo su centro, y a nosotros como destinatarios. Siempre debemos volver al origen de esta historia que es el amor de Dios: “que tanto nos amó que nos envió a su Hijo único” (Jn. 3, 16). Jesucristo, después de haber resucitado, vuelve junto al Padre.

La diferencia está en que ya no vuelve solo como cuando vino, sino como cabeza de un pueblo nuevo. Vino a buscarnos para ser nuestro “camino, verdad y vida”. Hoy nos alegramos porque Jesús vuelve junto a su Padre, pero también porque en él todos hemos encontrado el camino definitivo de nuestras vidas. Ya no caminamos solos ni a tientas, la Ascensión nos revela nuestra dignidad de hijos de Dios y nuestra meta final. Ella es la fiesta de la esperanza cristiana.

Esto nos compromete como Iglesia. Celebrar la vida y la obra de Jesucristo, no es algo de lo que somos dueños, sino testigos de un acontecimiento que recibimos como gracia y que lo debemos predicar. Una fe que se celebra y no se predica, no es la fe que se apoya en Jesucristo y que hemos recibido de los apóstoles. Este es, precisamente, el mensaje que Jesucristo les dejó a sus discípulos antes de la Ascensión: “Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación” (Mc. 16, 15). La dimensión misionera de la Iglesia es algo esencial en el proyecto de Jesús. En la misión la Iglesia da testimonio de su fe, y se convierte para el mundo en lugar del encuentro con Dios y los hombres, como nos dice el Concilio Vaticano II: “La Iglesia es en Cristo como un sacramento, o sea signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano” (L. G. 1). Junto a la fiesta de la esperanza cristiana, la Iglesia celebra en el día la Ascensión la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.

La Iglesia es esencialmente comunicadora. Es más, diría que solo conserva vivo el Evangelio que ha recibido cuando los trasmite. Esta conciencia nos debe llevar a valorar la importancia de los medios de comunicación en el mundo de hoy. La cultura que surge del evangelio tiene, en los medios de comunicación social, un ámbito propio y privilegiado. Al tiempo que quiero hacer llegar a todos los comunicadores mi cercanía y oraciones en esta Jornada, quiero compartir con ellos una reflexión del Pontificio Consejo para las Comunicaciones, que hace referencia al sentido trascendente del hombre como hijo de Dios: “Las exigencias éticas esenciales de los medios de comunicación social son, dice, el servicio a la persona mediante la edificación de una comunidad humana basada en la solidaridad, en la justicia y en el amor y la difusión de la verdad sobre la vida humana y su realización final en Dios” (Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 562).

Reciban de su obispo, junto a mi afecto y oraciones, mi bendición en el Señor.

Mons. José María Arancedo Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz