LAS LLUVIAS MEJORAN EL DÉFICIT HÍDRICO
E n la segunda quincena de enero se produjeron mejoras hídricas importantes en gran parte
de la pradera pampeana. La repercusión en los cultivos hasta el momento es dispar dada la gran variabilidad en los registros de lluvias, y la alta cantidad de días seguidos con temperaturas máximas elevadas.
Con las precipitaciones que fueron ocurriendo a partir de mediados de enero, caracterizadas
con mayores volúmenes y algo más generalizadas, se comenzó a observar una mejora en la situación
hídrica de las áreas que iniciaron enero con importantes déficit.
Con la salvedad de los sitios en los que aún persisten los déficit hídricos (este de Córdoba, centro
y sur de Santa Fe, centro y norte de Entre Ríos, este y norte de Córdoba, sur de Corrientes) y remarcando
que en buena parte de la región deben seguir ocurriendo precipitaciones para restablecer
las reservas y sostener las mejoras en los cultivos de gruesa, el panorama presenta mayor optimismo.
La campaña de granos finos fue muy exitosa, con rendimientos que superan los valores históricos
en trigo y cebada, favorecido esto por condiciones hídricas antecedentes a la campaña buenas y durante
el periodo vegetativo, en especial el mes de septiembre con muy buenas lluvias.
El maíz, ha sido el cultivo más afectado, ya que pasó en general el período crítico sin la humedad
adecuada, y eso ya marcó una disminución de potencial productivo. Mejores expectativas de rendimiento
podrían darse, especialmente en los lotes que se encuentren finalizando el período de floración
o en etapa de llenado de grano o los maíces de segunda época o de siembra tardía.
La soja presenta en general demoras en su crecimiento, en general con poca altura comparada
con otras campañas, pero a partir de la mejora hídrica, ya se observan en amplias zonas una reacción
positiva. Durante el mes de febrero podrán establecerse estimaciones mas certeras sobre la productividad
esperada.
Las condiciones ambientales extremas, que dominaron gran parte de esta campaña, si bien fueron
muy perjudiciales para los cultivos, han sido también responsables en la poca presencia e incidencia
de enfermedades. En cuanto a plagas tampoco hubo gran actividad de las tradicionales, pero sí fue
importante, hasta el momento la gran actividad de arañuelas, que se favorecieron con el ambiente seco,
provocando graves daños en cultivos y pasturas, siendo de difícil control.
La oferta de forraje se resintió en muchas zonas, pero no en forma tan dramática como sucedió
en el sector agrícola. Actualmente también se nota una recuperación de las especies forrajeras.
FUENTE: Extensionistas y EEAs del INTA
