Santa Fe: finalizó la cosecha de girasol, avanza firme el maíz temprano y arranca el algodón

La campaña agrícola 2025/26 en el centro-norte de Santa Fe muestra avances clave: concluyó la cosecha de girasol con una producción destacada, el maíz temprano se recolecta a buen ritmo y comenzó la trilla de los primeros lotes de algodón, en un contexto climático variable pero mayormente favorable para las labores rurales.

Según el informe semanal del Sistema de Estimaciones Agrícolas (11 al 17 de marzo de 2026), las condiciones climáticas fueron cambiantes, con jornadas de estabilidad seguidas por inestabilidad, lluvias irregulares, ráfagas de viento e incluso caída aislada de granizo hacia el cierre del período. Las temperaturas oscilaron entre los 15 °C y 34 °C, con elevada humedad ambiente.

En este escenario, las actividades agrícolas lograron sostenerse con normalidad. La cosecha de girasol finalizó tras implantarse 160.000 hectáreas (18 % más interanual), con un rendimiento promedio de 24 qq/ha y una producción total cercana a las 382.723 toneladas.

Por su parte, la cosecha de maíz temprano avanzó a ritmo sostenido durante varios días, especialmente en los departamentos Castellanos y Las Colonias, donde se concentró la mayor superficie recolectada.

En cuanto a la soja temprana, las precipitaciones —aunque desparejas— resultaron claves en la etapa de llenado de granos, consolidando buenas perspectivas de rendimiento en gran parte del área sembrada.

El algodón inició su cosecha en los departamentos Vera y Nueve de Julio, con rindes promedio de entre 1.800 y 2.000 kg/ha, considerados aceptables por el sector productivo.

Otros cultivos también muestran evolución favorable. El sorgo granífero avanza en etapas reproductivas, mientras que la soja tardía presenta buen desarrollo general, aunque con algunos cuadros afectados por estrés hídrico en zonas del norte. En tanto, el maíz tardío continúa su crecimiento sin mayores inconvenientes gracias a las lluvias recientes.

En relación con la humedad de los suelos, las precipitaciones acumuladas durante cuatro semanas consecutivas generaron encharcamientos en sectores bajos, aunque en el resto del área se destacó una buena infiltración del agua, contribuyendo al desarrollo de los cultivos.

La dinámica climática y las particularidades de cada zona siguen marcando el pulso de la campaña gruesa en la región.