SUCEDIÓ HACE TREINTA AÑOS
(Por Carlos María Medera) El 20 de de diciembre de 1982, el río San Javier estaba por alcanzar la altura máxima del primero de los cinco picos que se produjeron en las crecidas extraordinarias 1982/1983.
Nos enteramos de que a pesar de lo elevado del nivel de las aguas de ese día, un matrimonio permanecía en la zona de islas y que no tenía intenciones de abandonarlas. Para satisfacer nuestra curiosidad, nos trasladamos al lugar para ver lo que estaba sucediendo y esto escribía el autor de esta nota para la edición del diario “El Litoral” del 21 de diciembre de 1982.
“Nos enteramos de que un matrimonio radicado a orillas del arroyo Verón había hecho caso omiso a esta excepcional crecida y permanecía viviendo en las islas.
Gracias a una gentileza del señor Oscar Ocampo, tuvimos oportunidad de trasladarnos a ese lugar. Lo hicimos con el presentimiento de que íbamos a encontrar a una mujer y a un hombre angustiados por estar soportando las consecuencias de este nuevo capricho de la naturaleza; pero sucedió todo lo contrario: Don
Dalmasio Jiménez, 70 años, nacido en la isla, donde vivió toda su vida y su esposa, Doña María González de Jiménez, 59 años, entrerriana, nos recibieron sonrientes al atracar la embarcación en el algarrobo donde han instalado su albergue transitorio, de la misma manera que lo hicieron en1966 y 1977.
Mientras el agua corría debajo nuestros, charlamos largo rato y nos contaron que cuando empezó a crecer, armaron el zarzo en el árbol con tablas y varas de sauce al que se trasladaron con algunas pertenencias cuando el río les quitó la vivienda.
Nos manifestaron que se encontraban perfectamente bien; que de acuerdo con señales que habían dejado en un timbó blanco cercano al algarrobo, faltaban, mas o menos, 15 centímetros para igualar la altura de 1966 (en San Javier el registro de ese día indicaba que restaban 14 centímetros).
También nos dijeron que en otro sector del árbol había un lugar destinado para que duerman quienes vienen a visitarlos.
En ningún momento los escuchamos maldecir por lo que estaba sucediendo. Al contrario, volvimos convencidos de que este matrimonio, que vive en ese lugar desde 1951, tomó el fenómeno como un hecho natural y de esa misma manera trata de superarlo. También creemos que Don Dalmasio y Doña María nos brindaron un hermoso ejemplo de fe y optimismo en la vida, con los cuales superarán los efectos de esta creciente como los superaron en las anteriores.”
Cabe agregar que en enero de 1983, una fuerte tormenta derrumbó un árbol que puso en peligro la precaria vivienda de los Jiménez, razón por la cual decidieron abandonar la isla, sin pensar que nunca mas volverían a ella ya que los sucesivos repuntes de ese año terminaron por destruirle el rancho donde vivían a orillas del Verón .


Quizá sea desconocido para muchos, pero en las orillas del Paraná, Mateo Gaitán, (Locho)vivió quizá por los mismos motivos, en una enramada construida sobre un arbol. Ni la Perfectura logró convencerlo para que desista de su desición de el y su familia.
Que lindo es saber que todavia recuerdan esa historia de mi tata y mi nona!!.. un gran ejemplo de vida y esfuerzo.. Siento orgullo de ellos!!.. Gracias a San Javier en reflejos por traer nuevamente esta historia al presente!!.. Saludos