TEDÉUM

Esta mañana el cura párroco Sergio Capoccetti encabezó la ceremonia en la parroquia San Francisco Javier. De la celebridad participó el Intendente Mario Migno, Concejales, Secretarios y Sub Secretarios, representantes de instituciones, abanderados y público en general.

El sacerdote en su homilía expresó lo siguiente:

Autoridades,
Queridos hermanos y hermanas,
Agradezco su presencia en nuestro Templo Parroquial, en este momento solemne de oración.
Estamos aquí para darle gracias a Dios por nuestra patria, por su historia, por su geografía, pero sobre todo por sus hijos e hijas, que son su mayor riqueza.
Debemos recordar reconociendo los errores y desaciertos del pasado para sacar conclusiones para el futuro.
Recordar no es solamente hacer memoria. Es, también, un acto del corazón, expresa sentimientos, es volver a pasar por el corazón. No es solamente un acto de entendimiento, es, también, un acto de amor.

Así como recordamos, agradecemos y pedimos perdón, y también pedimos la bendición del Señor para los hijos de hoy, los que preparamos la herencia para los que vendrán mañana.

La construcción de la patria, que es nuestra tarea permanente, exige materiales nobles, fundamentos seguros, convicciones hondas y universales. Dios ha permitido que Argentina, en su geografía mantenga viva su identidad ligada a los valores profundos de la fe y que nos invitan a la altura, a la grandeza.

Para que un San Javier fraterno y justo sea posible, necesitamos darle a Dios el lugar que se merece, el primero, en nuestro corazón y en el corazón de Argentina. “Sin Dios, la realidad queda sin fundamento”, como señalaba el Santo Padre en su mensaje a nuestros pueblos de Latinoamérica con ocasión de la V Conferencia de los obispos realizada en el santuario mariano de Nuestra Señora de Aparecida en Brasil.

Queridos hermanos, la Patria es un don que hemos recibido, construir la nación una misión que requiere de la gracia de Dios y la grandeza del alma generosa. Esta misión, que es única para cada hombre y mujer, para cada pueblo, no se realiza en la soledad sino en la comunión con los otros y con Dios. El progreso anhelado por todos y para todos es una elevación de todo el hombre hacia lo mejor, hacia aquello que late en su corazón como un llamado permanente: la felicidad en esta vida y en la vida eterna.

La historia de san Javier es sostenida, como dijo nuestro intendente en ocasión de la reapertura del Museo Parroquia, por la presencia de la Iglesia, Iglesia Católica, Iglesia de Jesucristo. Este año celebramos los 200 años de la llegada de los primeros franciscanos, 100 años de la llegada del Clero y 60 años de presencia de la Congregación de la Hermanas de las Escuelas de Nuestra Señora.
Tal vez tenemos que mirar nuevamente a aquellos hombres y mujeres que dieron forma a la comunidad, muchas veces en la pobreza y en la soledad y aprender de ellos que no bajaron sus brazos y ante esta soledad que sufrimos por el abandono del Estado Provincial y la ausencia del Estado Nacional, seguir trabajando para hacer crecer nuestra ciudad.

Pidamos al Señor todo lo que necesitamos, invocando a Aquella que, nos ha sido dada como Madre y Patrona: la Santísima Virgen María, nuestra Señora del Luján. Una madre lo es todo para sus hijos: para los más pequeños, el consuelo y el refugio; para los mayores, fuente de dulzura y descanso; para los extraviados, confianza; para todos, la luz y el calor. A Ella encomendamos nuestra Patria que el Señor nos ha regalado como misión.

FUENTE: San Javier en Reflejos

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