El Jardín 134 celebró el Día de las Maestras Jardineras

El Jardín de Infantes Nº 134 “Dionisio Obelar” de San Javier celebró este 28 de mayo el Día de los Jardines de Infantes y de la Maestra Jardinera con una jornada llena de color, música, alegría y profundas emociones compartidas entre niños, familias, docentes y exalumnos.

La fecha, instaurada en homenaje a Rosario Vera Peñaloza —reconocida como la “Maestra de la Patria”—, encontró a la institución atravesando un momento muy especial, con un nuevo equipo directivo y una propuesta pedagógica que convirtió a la murga en el eje de una celebración donde el juego, la expresión y el sentido de comunidad fueron protagonistas.

Desde temprano, el patio del jardín se transformó en un espacio de encuentro colectivo. Ritmos de batucada, bailes, canciones y sonrisas acompañaron una actividad que comenzó a gestarse desde los primeros días de mayo y que involucró a docentes, alumnos, familias y exalumnos de la institución.

“Fue un proyecto que empezamos apenas comenzó mayo. Los chicos trabajaron sobre la historia de la murga, cómo se baila, qué transmite y qué significa encontrarse con otros desde la alegría y la música”, explicó la directora Verónica Foresto.

La docente destacó además la emoción de vivir esta celebración desde el rol de conducción institucional, ya que junto a Mercedes Pérez conforman un nuevo equipo directivo que asumió recientemente.

“Hace apenas tres meses que estamos en este lugar y esta fue nuestra primera gran celebración como equipo directivo. Lo vivimos con muchísima emoción y también con mucho compromiso”, señaló.

Pese a la mañana nublada, la energía de los niños y el acompañamiento de las familias le dieron calidez a una jornada que tuvo momentos profundamente emotivos.

“Ver a los chicos disfrutar, bailar y participar con tanta alegría es maravilloso. El jardín es un lugar donde se construyen recuerdos para toda la vida”, expresó Foresto.

Por su parte, Mercedes Pérez resaltó el fuerte sentido de pertenencia que existe en torno al Jardín Nº 134, una institución con más de 37 años de historia en el barrio y que mantiene un vínculo permanente con las familias de la comunidad.

“Este jardincito es del barrio, de toda la comunidad educativa. Siempre hay familias acompañando y docentes comprometidos que ponen el corazón en cada propuesta”, afirmó.

La docente destacó además que todas las actividades fueron pensadas desde una mirada pedagógica integral, donde el aprendizaje surge a partir del juego, la exploración y la participación activa de los niños.

“Los chicos aprenden jugando. Tal vez parece solamente música o baile, pero detrás de eso hay un enorme trabajo docente. Los niños hoy saben qué es una murga, por qué se baila y qué emociones genera compartir con otros”, explicó.

Uno de los momentos más especiales de la celebración fue la participación de jóvenes integrantes de la batucada local, quienes además fueron alumnos del jardín años atrás.

“Cuando pensamos la propuesta de la murga, una mamá nos dijo que conocía chicos que habían pasado por el jardín y que podían sumarse. Hoy están acá tocando y eso emociona muchísimo”, contó Mercedes Pérez.

“Ahí uno entiende que la murga es encuentro, es barrio, es comunidad, es volver a abrazarnos desde lo colectivo”, agregó.

Las docentes también compartieron una reflexión sobre el significado de ser maestras jardineras y la vocación que implica acompañar las primeras etapas de la infancia.

“Ser seño es dedicación total. No son solamente las horas dentro del jardín; son horas en casa preparando materiales, estudiando, pensando propuestas y buscando la mejor manera de llegar a cada niño”, expresó Pérez.

“Somos maestras por vocación. Amamos lo que hacemos y eso se transmite todos los días”, sostuvo.

En tanto, Verónica Foresto, quien este año cumple casi tres décadas de trayectoria docente, aseguró que la emoción sigue intacta pese al paso del tiempo.

“Soy maestra de alma. Lo más lindo es encontrarte después con chicos ya grandes que todavía te saludan, te abrazan o te dicen ‘seño, te extraño’. Eso no tiene precio”, manifestó emocionada.

La celebración concluyó entre aplausos, abrazos y música, dejando una vez más en evidencia el rol fundamental que cumplen los jardines de infantes en la formación, el cuidado y el acompañamiento de las infancias.

Fuente: San Javier en Reflejos