BICENTENARIO DE LA INDEPENDENCIA

Casa de TucumánActa de la Independencia
Otro país americano, el segundo, obtuvo su independencia. No solo constituyó el ejemplo, sino también el motor para la liberación sucesiva de los restantes que aún quedaban bajo el manto colonial. Fue un proceso lento, duro, lleno de sacrificios. La República – orgullosa, con matices – se enseñoreó poco a poco en los distintos pueblos sitos al Sur del río Colorado.

En homenaje a tanto y magnífico esfuerzo, déjenme hoy defender la República; la democracia goza de perfecta salud en los discursos interesados, que vienen y van trasponiendo fronteras, vendiendo su mercadería demagógica, sospechosa. Desnaturalizada; esconden la República violada.

 

La realidad es independiente de los juicios de valor. Ese universo de palabras que a veces confunde la mente joven, no existe en torno nuestro; solo nos empobrece y los enriquece a ellos, los habladores de turno.

La Justicia es el pilar fundamental de la República; sin ella, no existe. Se brinda en su homenaje una imagen del Palacio de Justicia de Córdoba

La República nos convoca. Exige nuestro compromiso – sin egoísmos – con sus reglas claras y justas para el vínculo social; para su fortalecimiento; para que podamos por fin caminar con paso firme hacia un futuro promisorio en estos, los umbrales de la Era del Espacio.

 

Es ése el más significativo homenaje a los muchos héroes que con su sacrificio nos abrieron las puertas de la misma.

Baja el puño

Sin claudicar.

Golpea fuerte

Con un beso

 

 

Con un cálido y fraterno abrazo virtual a todos mis compatriotas, agradezco las expresiones de aliento formuladas; obligándome a permanecer firme en la brecha de recuperación de nuestro patrimonio científico cultural.

A lo largo del tiempo hemos reivindicado la memoria de muchos hombres que en distintos países lucharon por la ciencia y aquella dura y entonces frágil independencia que fueron logrando con mucho sacrificio, tal el caso de Francisco José de Caldas, el astrónomo que fuera fusilado en Colombia por las fuerzas realistas y reivindicado mucho tiempo después.

Por ellos y por esta celebración, gaudeamus.

Edgardo Ronald Minniti Morgan