DOMINGO DE RAMOS

Queridos hermanos con la alegría que nace del encuentro con Cristo estamos comenzando la Semana Santa. Como aquellos habitantes de Jerusalén nosotros también hemos preparado nuestros olivos y palmas para recibir al Señor que quiere entrar en nuestra vida.

Aquellos olivos sirvieron para alfombrar aquel pueblo para que entre el Señor, nosotros hoy queremos que entre en nuestro hogar, en nuestro trabajo, en nuestra comunidad.

Llevaremos esas ramas por la ciudad hacia nuestros lugares para decirle al Señor que queremos renovar su presencia, y Él la va a renovar no porque se fue y necesita volver, la va a renovar porque lo volvemos a invitar dado que con nuestros olvidos y pecados lo hemos dejado afuera.

Esta es una semana santa si nosotros vivimos santamente este tiempo.

Una Semana Santa muy especial vivimos, todos estamos felices y llenos de esperanza por nuestro Papa Francisco que está en el corazón de los hombres y mujeres del mundo entero.

No nos podemos quedar en una alegría como la alegría de los goles de Messi, nuestra alegría se debe convertir en acción.

No nos alegramos porque al Papa le dieron un premio, sino porque ese hombre elegido de entre nosotros, elegido de la Iglesia que peregrina en Argentina nos está ayudando a reencontrarnos con un Cristo pobre, un Cristo que perdona, un Cristo que espera.
Ese Cristo siempre fue predicado y vivido, y hoy cada uno de nosotros debemos encontrarlo.
Al Papa se le “reclama” que cambie la Iglesia, pero dado que nosotros que SOMOS IGLESIA, somos nosotros los que debemos cambiar.
Somos nosotros los que debemos comprometernos con el pobre, somos nosotros los que debemos perdonar  y pedir perdón, somos nosotros los que debemos evangelizar a todos.
El Papa Francisco es el Cardenal Bergoglio, por esto lo que él nos ha dicho como Presidente de la Conferencia Episcopal, como Arzobispo primado de Argentina, como Cardenal, hoy nos lo repite.
Hoy todos hablamos y estamos con el Papa Francisco, bueno también debemos aceptar lo que nos dice y vivirlo.
Para terminar, son muchos los gestos que realiza a diario Francisco para enseñarnos, es bueno también el gesto de su entrega.
Él el año pasado había renunciado a su Arzobispado, así lo determinan las leyes de la Iglesia para el Obispo que cumple 75 años, es decir, el ya había pedido su retiro, pero Jesús le tenía otro “trabajo”,  esto me hace pensar en muchos hombres y mujeres que se sienten con años suficientes para dejar toda su actividad religiosa….
Hoy el Señor nos necesita a todos, a los que calzan zapatos rojos o negros, a los de 10 o a los de 80 años, a los hijos y a los padres, a los ciudadanos y a los gobernantes, a los jefes y a los empleados.  Cada uno con sus responsabilidades.

Dios nos bendiga a todos con un tiempo santo, para poder llegar juntos a una Feliz Pascua.

FOTOS: Bendición de Ramos en Capilla San Antonio

FUENTE: Sergio Capoccetti.

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